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¿por qué tanto interés en los
recién nacidos?
América
Latina y el Caribe tienen una población actual de 568,861 millones de
habitantes, con una media anual de nacimientos de 11,579,300. Se ha estimado que
el número de muertes en menores de un año es de 264,989 con una tasa media de
mortalidad infantil de 22.7 por 1,000 nacidos vivos.
Las 176,270
muertes en el período neonatal (0 a 28 días) representan más del 60% del total
de muertes en menores de un año y aproximadamente
dos terceras partes de recién nacidos fallecen en la primera semana de vida
debido a causas perinatales, manejo inadecuado de problemas durante el parto y
mal manejo de la asfixia. Las principales causas de mortalidad neonatal en las
Américas son las infecciones (32%), asfixia al nacimiento (29%), bajo peso y
prematurez (24%) y anomalías congénitas (10%).
Como se ha publicado la mayoría de las muertes neonatales pueden ser evitadas
con medidas preventivas (como un parto limpio) y manejo efectivo de las
complicaciones (como asfixia e infecciones).
Las intervenciones que mejoran la salud materna tienen un impacto
importante en la salud de los recién nacidos, pero los conocimientos deben ser
puestos en práctica por todos los trabajadores de salud que atienden partos en
el hogar, centros de salud y hospitales de referencia. Los recursos humanos
constituyen un factor de importancia crítica para implementar las
intervenciones, por lo que se necesitan planes para desarrollar recursos humanos
que permita satisfacer las necesidades de la comunidad, así como sistemas de
supervisión, logística, referencia y monitoreo y evaluación.
Está claro que una proporción sustancial de muertes perinatales y neonatales en
los países de América Latina y el Caribe pueden ser evitadas a través de la
implementación de intervenciones que han mostrado ser efectivas y asequibles.
Sin embargo, para que muchos políticos, directores de programas y otros
interesados directos pongan atención en la salud del recién nacido como una
prioridad e implementar las intervenciones en una escala más amplia, debemos
mostrarles que mejorar la salud del recién nacido es actualmente esencial para
la disminución de la mortalidad infantil en la región y poder cumplir con los
objetivos de desarrollo del milenio para el 2015.
También se debe hacer entender que la mayoría de intervenciones que salvan vidas
no requieren de técnicas altamente sofisticadas o especialistas. La mortalidad
neonatal puede reducirse incluso en poblaciones muy pobres. Para que las
actividades en salud neonatal sean efectivas, aceptadas y sostenibles deben
ejecutarse dentro de un contexto más amplio de mejora de la salud materna e
infantil e integrarse con los programas y actividades existentes.
Las acciones de supervivencia neonatal deben también
abarcar el cuidado en el hogar, donde la mayoría nacen y ocurren las muertes,
tomando en consideración los aspectos socioculturales locales determinantes de
la salud y enfermedad, así como mantener o establecer contacto directo con los
trabajadores de salud en la comunidad y los centros de referencia.
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